HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







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martes, 14 de enero de 2020


"Quien lee renuncia a la libertad de dirigir aquello por lo que sufre. Se somete a la univocidad de una argumentación o a lo arbitrario de una intriga. Se entrega por entero al proyecto que otro ha concebido. Como esta servidumbre propia a la práctica de la lectura obra de modo que el orden en el que se mantiene uno mismo se convierte en el orden de otro, remite a las nociones de obediencia y fidelidad.
La obediencia nos dispensa de buscar las razones de las órdenes que se nos dan o de los impulsos que se nos adjudican.
La sumisión de la fidelidad requiere la ceguera voluntaria, la mortificación de los propios deseos, el abandono de la voluntad, la destrucción de la idea de uno mismo.
Quiero leer. Quiero someter a la ley que me prohíbe ser yo. Quiero abrazar una orden por la prescripción de un ausente, de un antiguo, de un otro profundamente otro, de un muerto inmensamente muerto".
Pascal Quignard

domingo, 4 de septiembre de 2016

Afectos y movimientos locales

Si todavía creemos en el cuerpo como cosa, como algo que nos pertenece, de nuestra propiedad o identidad. Si creemos que es "uno" y "nuestro". Si estamos convencidos de sus fronteras, de sus límites, de sus "adentro" y "afuera", vale la pena leer y releer a GDeleuze y FGuattari :
"Un cuerpo no se define por la forma que lo determina, ni como una sustancia o un sujeto determinados, ni por los órganos que posee o las funciones que ejerce. En el plan de consistencia, un cuerpo se define por una longitud y una latitud: es decir, el conjunto de los elementos materiales que le pertenecen bajo tales relaciones de movimiento y de reposo, de velocidad y de lentitud; el conjunto de los afectos intensivos de los que es capaz, bajo tal poder o tal grado de potencia. Tan sólo afectos y movimientos locales, velocidades diferenciales".
                                                G. Deleuze y FGuattari en Mil Mesetas

jueves, 13 de marzo de 2014

Diferencia y multiplicidad

Mantener la multiplicidad -esa es la cosa mas difícil para alcanzarnos a nosotros mismos-. No quedarnos con la primera o última modificación que nos adviene, para abandonar las viejas identidades, los viejos modos de sujetarnos a nosotros mismos, de sujetarnos a lo que pensamos. Abandonar así lo que nos inventó, nuestros intercesores, las propias creaciones. Atrevernos a la multiplicidad, a todos nuestros rostros y nombres, a todos los diagnósticos y personajes, a los modos de vida que nos hemos venido creando. Aprender a sostener la multiplicidad y las diferentes fuerzas que nos atraviesan. Raíces a la propia vida que deviene, paradoja de las raíces al tránsito y a lo que pasa, pero también a lo que se nos suma. Que no hay identidad una, y que esos abandonos no son francos, no con uno mismo.