HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







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martes, 10 de enero de 2012

Hamaca


Deshojadas las tristezas
y los advenimientos
un vocativo nos incita a afirmarnos, pese a todo
con la costumbre imposible pero porfiada
de permanecer en los intersticios

Así,
proyectamos la mirada
siempre meciéndonos en la hamaca
de un esperar en relación con el ver,
sabiendo que lo incierto acecha
y el azar protege

sábado, 2 de enero de 2010

2010






Lo cierto es que hay Won dando vueltas por el aire, una innegable Mokita, brisa sopladora y susurrera, surgida de un secreto perdido casi olvidado, que Palatyi reveló un día a Pandora en sublime Ah-un…. Será todo una ocurrencia de los dioses, una Saudade inmensa que hace brotar ilusiones y espejos para mirarse y mirarse, será el simple Mono no aware o Shibui de los espejos y los reflejos…. Oh que será, que será!!! lo que no tiene arreglo ni nunca tendrá, que no tiene certeza ni nunca tendrá….Sea lo que sea que será, no dejemos escapar a Mamihlapinatapai por cualquier irrespetuoso Litost o Torschlüsspanik, salgamos Mbuki-mvuki a encontrar el nuevo año y a despojarnos del que se va como la piel de las serpientes…a pura Baraka…

Won: en coreano, resistencia a desprenderse de una ilusión.
Baraka: en árabe, energía espiritual que puede emplearse para fines mundanos.
Palatyi: en bantú, monstruo mítico que araña la puerta.
Mokita: en kiriwina, la verdad que todo el mundo sabe pero que nadie dice.
Ocurrencia, en nuestro español, esta palabra conocida por nosotros, no es traducible a otros idiomas.
Ah-un: en japonés, la comunicación tácita entre dos amigos.
Mono no aware: en japonés, la tristeza de las cosas.
Mamihlapinatapai: Dialecto de la Tierra del Fuego. El acto de buscar o mirar a los ojos de otro, con la esperanza de que el otro inicie lo que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar.
Saudade: Brasil. La expresión portuguesa que mejor define un estado de ánimo en el que se mezcla la melancolía y el recuerdo
Shibui: Japón. La apariencia amarga de lo que es positivamente hermoso
Torschlüsspanik: Alemania. Miedo que las personas solteras sienten ante la idea de casarse.
Mbuki-mvuki: Lengua bantú. Despojarse de la ropa espontáneamente y bailar de alegría desnudo.
Litost en checo, que, de acuerdo a Kundera, significa un estado tormentoso creado por la repentina visión de la propia miseria.

(Por Gonzalo, pesquisa mía de palabras intraducibles)

martes, 7 de abril de 2009

"A vosotros, los audaces buscadores e indagadores, y a quienquiera que alguna vez se haya lanzado con astutas velas a mares terribles;
- a vosotros los ebrios de enigmas, que gozáis con la luz del crepúsculo, cuyas almas son atraídas con flautas a todos los abismos laberínticos;
-pues no queréis, con mano cobarde, seguir a tientas un hilo y que, allí donde podéis adivinar, odiáis el deducir..."

Así habló Zaratustra.

(F. Nietzsche)

viernes, 16 de enero de 2009

Filosofía laberíntica


Una filosofía laberíntica: para situar y manifestar lo que acaece en el pensamiento: transformaciones, rebeliones, contradicciones, nuevas significaciones, borraduras, creaciones, semejanzas, analogías, verdades en tránsito. Sus vacíos, ambigüedades, misterios, incertidumbres y no sólo de las pocas certezas que se necesitan para al fin también ser puestas en cuestión.
Una filosofía laberíntica: para no esperar más de la filosofía la exposición de verdades -o lo que es peor: para reducirla, como algunos académicos, a prologar las verdades de otros-.








domingo, 21 de diciembre de 2008

felices incertidumbres


La otra noche soñé que estaba por parir, fue muy real: las contracciones, la tensión inusitada de un cuerpo, el propio, atravesado por una fuerza. No era un sueño acerca de un hijo (un hijo es un hijo cuando nació, antes, se escapa a cualquier conceptualización y comprensión que podamos hacer sobre lo que vendrá). Se trató de un sueño que manifestaba la sensación corporal de estar a punto de lanzar una "cosa" desde dentro, con una fuerza que le es propia, sin poder hacer otra cosa que dejarlo pasar. Que ser puente. Que darle el lugar que se viene haciendo. La única explicación que encontré fue que estaba terminando el año, y que tal vez realmente el 2009 sea un año nuevo. Debo estar pariendo lo que todavía no sé. Me entusiasmé con eso de parir una novedad todavía incierta. Así que auguro incertidumbres!!! ¿No es lo mejor que puede augurarse?

lunes, 18 de agosto de 2008

Nuda Veritas


Klimt + Silva


En una tierra milenaria, acabada de memoria, el búho de Minerva alza su vuelo al atardecer. Entre sus patas se lleva lo sido para colmar de historias la noche que se alza, mientras un viejo expira. En ese mismo instante, en las antípodas de la redondez de esa tierra, que es otra y la misma, un pájaro canta al amanecer y un águila dedica su vuelo en el abismo de las alturas, sospechando ya de la objetividad y con un sentido de la historia favorable a la vida y a la creación de futuros. Abre los ojos y los pulmones un niño, que acaba de nacer.

Y en los dos momentos del mundo, medianoche y mediodía, se inicia un primer movimiento: cuando por primera vez el niño insufla el devenir en sus pulmones. Lo hiere y quema ese primer halito que, a la vez, es el que le da la vida. Y así aprende a jugar y a lanzar los dados.

domingo, 25 de mayo de 2008

habitar en la palabra

No entiendo de misterios, sobrepasan mi razón como una ola gigante en busca de su playa para romperse. Y mi razón es quizás lo que más se sobrepase a sí misma. Poder pensar una existencia, el universo, las armonías y los ciclos, el orden y el caos, el movimiento, ese despliegue del tiempo que como una tela se desenvuelve sin reverso, aparentemente sin reverso… las palabras que son la materia del tiempo, las que lo piensan, las que lo dicen, las que me permiten decir esto ahora. El pensamiento que me vive, y que me epifaniza la vida, el mundo, el tiempo, ser madre, la naturaleza de lo que vive y muere, ser tránsito, ser puente, dejar que acontezca, que sea en mí la lógica inversa de que de dos aparezca el uno.

Hay muchas cosas que no sé, y muchas cosas en las que no creo. Tal vez quisiera creer. Otorgarle a la repetición de las palabras el carácter mágico que modifique el curso de lo inevitable. De lo que tiene que ser, de la continuidad que sigue a la tirada de dados. Del azar que afirma la necesidad. Aunque el tiempo allí no es lineal. Yo creo que no logro desplegarme de esa linealidad, aunque a veces me acontezca una circularidad que me asusta. En estos días me he sentido en un espiral. Entonces, de lo que no sé y de lo que no creo, es de lo que voy a hablar alguna vez cuando escriba un libro, alguna vez si doy rienda suelta a esta palabra que se me cae de la boca apenas le doy permiso, que parece que habitara conmigo y constituyera. Un grito de asombro que soy en el mundo, esta palabra que me va diciendo a mí misma, que me despliega y me hace tiempo, un tiempo que se escurre como agua entre los dedos, y que no puedo asumir; esta muerte que me espera y que me asusta. Creo en esta fuerza que me hincó a la vida, creo en las palabras que crean, en ese pensamiento que abre sentidos, mil sentidos para ver el mundo, desde dentro, desde afuera, creo en tus ojos mirando desde la distancia, en el poder que hace aparecer y desaparecer, en el universo que se mueve, quiero creer en mí, en hacer de lo que tengo lo que merezco. Lo demás empieza ahora, otra vez, como un eterno retorno. Se trata de querer el instante, de morderle la cabeza a la serpiente. Yo empiezo otra vez. Pero nunca voy a empezar a costa de mí misma. Como y con Nietzsche, para vivir en este mundo, no fundaré para mí correccionales ni asilos.