HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







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martes, 27 de septiembre de 2011

Unión fatal de gemelos


"Yo he llegado a a pensar que la amistad es un lazo parecido a la unión fatal de los gemelos. Esa peculiar correspondencia de las vocaciones, de las simpatías, de los gustos, de los aprendizajes, de las emociones ata a dos personas y les asigna un mismo destino. Hagan lo que hicieren contra el otro, sus destinos seguirán siendo comunes. Huyan donde huyeren, seguirán sabiendo el uno del otro todo lo que le resulte importante. Ya elijan un nuevo amigo o una nueva amante, no se librarán de sus vínculos sin el permiso secreto y tácito del otro. El destino de estas personas transcurre así, de manera paralela, aunque el uno se aparte del otro y se vaya muy lejos, al trópico, por ejemplo"
Sándor Márai, El último encuentro.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Entrenosotros




Descontar las noches hasta cuando nos dimos a nacer juntos. Deshacer todavía más aquello que cada uno fija como propio, hasta encontrarnos en ese cruce en el que ya no somos uno ni otro, sino entrenosotros. No olvidar el olor de la mandarina que trajo a los niños, y después no dejar ir la imagen de ellos solos hincados dibujando y desdibujando rostros en la arena.

Crear nuestros laberintos con palabras propias, pero también encontrar los silencios propios que nos nombren. Y miradas que nos digan. Animarnos a dar saltos, arrojarnos, abismarnos, en las profundidades que constituyen ese afuera plegado, esa cavidad hueca a la que los padres suelen ponerle nombre. Entonces, seguir aprendiendo de lo que no somos, para llegar a ser los que somos.

viernes, 18 de junio de 2010

Catorce de junio

José Saramago


Cerremos esta puerta.
Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan
Como de sí mismos se desnudarían dioses.
Y nosotros lo somos, aunque humanos.
Es nada lo que nos ha sido dado.
No hablemos pues, sólo suspiremos
Porque el tiempo nos mira.
Alguien habrá creado antes de ti el sol,
Y la luna, y el cometa, el espacio negro,
Las estrellas infinitas.
Ahora juntos, ¿qué haremos? Sea el mundo
Como barco en el mar, o pan en la mesa,
O el rumoroso lecho.
No se alejó el tiempo, no se fue. Asiste y quiere.
Su mirada aguda ya era una pregunta
A la primera palabra que decimos:
Todo.

(De Poesía completa, Alfaguara, pp. 636-637)