HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







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jueves, 19 de septiembre de 2019

Miro a alguien a los ojos

"Miro a alguien a los ojos. Esos ojos bajan ( es el pudor, que es pudor, justamente, del vacío que hay detrás de la mirada) o a su vez me miran. Y pueden mirarme con descaro, exhibiendo su vacío como si por detrás hubiera otro ojo abisal que conoce ese vacío y lo usa como un escondite impenetrable; o una impudicia  casta y sin reservas, permitiendo que en el vacío de nuestras miradas sucedan el amor y la palabra".

G. Agamben

martes, 2 de julio de 2013

tregua















tregua
el silencio rasgado
por el blandir de las espadas envainando
yo y mí misma sólo nos miramos
los ojos atentos
disponibles a una leve novedad
cansadas
habrá que darse el tiempo
y encontrar nuevos recorridos para la escritura
los bordes
siempre nos provocan

martes, 24 de febrero de 2009

Klimt, Dánae

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interiorcomo una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía,
y no detendrá ni cuando mueras. ROBERTO JUARROZ, Segunda Poesía Vertical (1963)

sábado, 3 de enero de 2009

partenaire













Vaya a saber qué cosa lejana
te trajo
te arrojó allí
como tiritando en una lluvia
silente y taciturno
sin explicaciones.
Duro y frío como una roca.
Sensual y distante como pétalos rojos.
Tan paradójico nuestro tiempo
tan intempestivo.
Sin tenerlo, nos lo creamos.
Le hicimos un hueco a un entre-nosotros imposible.


Quién me mandó a seguirte
a concentrarme en tus ojos
a forzar los caminos.


Yo, que ahora hablo de incertidumbres y vaguedades
de paseos a la deriva
de laberintos sin mapas.


¿Me habrás posibilitado la libertad que supe darme?
¿Habrás venido a ser mi partenaire en una danza-laberinto cuya perspectiva pierdo?
¿Mi trampolín para llegar a ser la que soy?








sábado, 4 de octubre de 2008


Gon dice:
Serán mis ojos los ojos en el mar de ojos? serán los ojos de alguien que era? Serán los ojos de otro?
Serán los ojos de un extranjero?
Serán los de Gonzalo? Que es el mismo y es otro de hace 10 años?
Serán los ojos de 10 años? De 35 años sosteniendo una realidad tan ajena, extranjera, hurgando en el microcosmos, deteniendo el tiempo para prestarle atención a esa adolescente samurai?



lunes, 18 de agosto de 2008

Nuda Veritas


Klimt + Silva


En una tierra milenaria, acabada de memoria, el búho de Minerva alza su vuelo al atardecer. Entre sus patas se lleva lo sido para colmar de historias la noche que se alza, mientras un viejo expira. En ese mismo instante, en las antípodas de la redondez de esa tierra, que es otra y la misma, un pájaro canta al amanecer y un águila dedica su vuelo en el abismo de las alturas, sospechando ya de la objetividad y con un sentido de la historia favorable a la vida y a la creación de futuros. Abre los ojos y los pulmones un niño, que acaba de nacer.

Y en los dos momentos del mundo, medianoche y mediodía, se inicia un primer movimiento: cuando por primera vez el niño insufla el devenir en sus pulmones. Lo hiere y quema ese primer halito que, a la vez, es el que le da la vida. Y así aprende a jugar y a lanzar los dados.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Les amants


Abrir los ojos y encontrarnos con una palabra que nos llama: una palabra de otro que nos interpela, nos exige una respuesta, nos expone a saber, que después de ella, no seremos los mismos. Una palabra que no esperamos: un alguien allí que nos ha sido velado –las distancias, el azar, los tiempos a destiempos, los recorridos y vericuetos de un andar que nunca es el mismo, que cegaron unos ojos en nuestros ojos-. Sabernos allí, en un mismo tiempo confluyendo, ríos cruzados, relámpagos de una noche oscura, o vientos que silban mientras no saben su rumbo y se largan a los abismos, prontos a la palabra, a decirse, a inventarse.

jueves, 7 de agosto de 2008

Laberintos










¡Crearme los propios laberintos!
Los intersticios que recorrer,
las máscaras que usar;
los personajes
y el teatro.
No ser ya la que era:
la misma que recorrió un trayecto.
¡Ser todas y cada una de aquellas
que se animan a lanzarse a los abismos,
a mirar desde las profundidades de las alturas,
siempre y lo suficientemente alta para el rayo!
En el anverso y reverso del tiempo:
poder desplazarme pasado y futuro en la palabra del instante,
fluir en el cambio,
¡enfrentar la invariabilidad de los sistemas y derrotar el proyectar el futuro a costa de totalitarismos!
Sabernos con otros en nuestras obras,
co-autores de una misma canción,
deshacer la trampalengua que nos seduce a traducirnos,
y crear el espacio de nuestro encuentro:
un espacio común de la palabra,
un laberinto para perdernos y quizás encontrarnos
–o no encontrarnos ya más-,
para dar con nuestros ojos que dicen
–aunque sin palabras-
cuando es otra la misma noche.

domingo, 25 de mayo de 2008

habitar en la palabra

No entiendo de misterios, sobrepasan mi razón como una ola gigante en busca de su playa para romperse. Y mi razón es quizás lo que más se sobrepase a sí misma. Poder pensar una existencia, el universo, las armonías y los ciclos, el orden y el caos, el movimiento, ese despliegue del tiempo que como una tela se desenvuelve sin reverso, aparentemente sin reverso… las palabras que son la materia del tiempo, las que lo piensan, las que lo dicen, las que me permiten decir esto ahora. El pensamiento que me vive, y que me epifaniza la vida, el mundo, el tiempo, ser madre, la naturaleza de lo que vive y muere, ser tránsito, ser puente, dejar que acontezca, que sea en mí la lógica inversa de que de dos aparezca el uno.

Hay muchas cosas que no sé, y muchas cosas en las que no creo. Tal vez quisiera creer. Otorgarle a la repetición de las palabras el carácter mágico que modifique el curso de lo inevitable. De lo que tiene que ser, de la continuidad que sigue a la tirada de dados. Del azar que afirma la necesidad. Aunque el tiempo allí no es lineal. Yo creo que no logro desplegarme de esa linealidad, aunque a veces me acontezca una circularidad que me asusta. En estos días me he sentido en un espiral. Entonces, de lo que no sé y de lo que no creo, es de lo que voy a hablar alguna vez cuando escriba un libro, alguna vez si doy rienda suelta a esta palabra que se me cae de la boca apenas le doy permiso, que parece que habitara conmigo y constituyera. Un grito de asombro que soy en el mundo, esta palabra que me va diciendo a mí misma, que me despliega y me hace tiempo, un tiempo que se escurre como agua entre los dedos, y que no puedo asumir; esta muerte que me espera y que me asusta. Creo en esta fuerza que me hincó a la vida, creo en las palabras que crean, en ese pensamiento que abre sentidos, mil sentidos para ver el mundo, desde dentro, desde afuera, creo en tus ojos mirando desde la distancia, en el poder que hace aparecer y desaparecer, en el universo que se mueve, quiero creer en mí, en hacer de lo que tengo lo que merezco. Lo demás empieza ahora, otra vez, como un eterno retorno. Se trata de querer el instante, de morderle la cabeza a la serpiente. Yo empiezo otra vez. Pero nunca voy a empezar a costa de mí misma. Como y con Nietzsche, para vivir en este mundo, no fundaré para mí correccionales ni asilos.





lunes, 14 de abril de 2008

mojarse el pelo de nada


Tiene la tristeza pegada en sus ojos.
No puede arrancársela.
Espera, como siempre, que algo irrumpa y la sorprenda.
Aunque no deja jamás de mirarse con los gatos, y la lluvia, y la luna y alguna noche fresca con viento del sur que le acaricia el pelo, se lo moja de nada, le toca los huesos, le llueve la razón, y las palabras más fecundas nacen cuando el silencio las antecede, les deja el lugar vacío, les deja la nada…

sábado, 5 de abril de 2008

Lunática


lunática
soportando la levedad de un gesto menguante
puedo abrochar la noche al silencio
como un botón negro en la tela de la nada
qué agueros parpadean en la negrura infinita
dentro de qué esfera brilla
lo que no tiene nombre
un espacio emerge
y el tiempo pulsa
emerjo
respiro una presencia
abro los ojos
e inmediatamente
rebota la luna

Con los ojos cerrados

Darte la música como bálsamo; sedar las horas de tu sueño en el arrullo de
nubes esponjosas; quiero tapar tus ojos con mis manos: que la oscuridad la
saborees, darte un único sentido: mi voz sonante, una voz cantando, un
piano plagado de dedos que lo bailan; y que puedas sentir cómo tu cuerpo se mece y gira y da vueltas y te lleva la música en una danza-torbellino, en un baile cifrado. Tendido, creés en el movimiento. El fluir del sonido transporta la materia liviana. Hay algo más que tengo para decirte, amor, en el oído: así, con los ojos cerrados, te transformás en niño.

viernes, 4 de abril de 2008

ojos y mar y mar de ojos





Ojos en ojos, que se reproducen como un espejo roto al infinito…. que miran mientras se dejan ver, que lo hacen de frente, intensa y sostenidamente, mar de ojos y ojos en el mar… ojos de agua en las aguas, donde los silencios y los ruidos a caracolas….