HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







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lunes, 18 de noviembre de 2019

Sobre la prudencia para hacerse un Cuerpo sin Órganos


Francis Bacon 
"¿Qué quiere decir desarticular, dejar de ser un organismo? (...) ¿Cómo liberarnos de los puntos de subjetivación que nos fijan, que nos clavan a la realidad dominante? Arrancar la conciencia del sujeto para convertirla en un medio de exploración, arrancar el inconciente de la significancia y la interpretación para convertirlo en una verdadera producción, no es seguramente ni más ni menos difícil que arrancar el cuerpo del organismo. La prudencia es el arte común a las tres;"
"Habría, pues, que hacer lo siguiente: instalarse en un estrato, experimentar las posibilidades que nos ofrece, buscar en él un lugar favorable, los eventuales movimientos de desterritorialización, las posibles líneas de fuga, experimentarlas, asegurar aquí y allá conjunciones de flujo, intentar segmento por segmento continuus de intensidades, tener siempre un pequeño fragmento de una nueva tierra".

Deleuze & Guattari, Mil Mesetas

124. En el horizonte infinito


Hemos abandonado la tierra, ¡nos hemos embarcado! Hemos volado los puentes, más aun hemos dejado la tierra atrás! Ahora, barquito, ¡ten cuidado! Junto a ti está el océano; es verdad que no siempre brama y a veces se despliega como seda y oro y como un ensueño de la bondad. Pero vendrán horas en las que conocerás que es infinito y que no hay nada más terrible que la infinitud. ¡Oh el pobre pájaro que se sintió libre y que ahora choca con los barrotes de esta jaula! ¡Ay cuando la nostalgia de la tierra se apodera de ti, como si en ella hubiese habido más libertad, pero te encuentras con que ya no hay “tierra”!

FNietzsche, La gaya ciencia