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jueves, 13 de marzo de 2014
Diferencia y multiplicidad
Mantener la multiplicidad -esa es la cosa mas difícil para alcanzarnos a nosotros mismos-. No quedarnos con la primera o última modificación que nos adviene, para abandonar las viejas identidades, los viejos modos de sujetarnos a nosotros mismos, de sujetarnos a lo que pensamos. Abandonar así lo que nos inventó, nuestros intercesores, las propias creaciones. Atrevernos a la multiplicidad, a todos nuestros rostros y nombres, a todos los diagnósticos y personajes, a los modos de vida que nos hemos venido creando. Aprender a sostener la multiplicidad y las diferentes fuerzas que nos atraviesan. Raíces a la propia vida que deviene, paradoja de las raíces al tránsito y a lo que pasa, pero también a lo que se nos suma. Que no hay identidad una, y que esos abandonos no son francos, no con uno mismo.
Etiquetas:
identidad,
multiplicidad,
sí mismo,
subjetivación
miércoles, 25 de abril de 2012
¿Qué quiere decir amar a alguien?
"Captarlo siempre en una masa, extraerlo de un grupo, aunque sea restringido, del que forma parte, aunque sólo sea por su familia o por otra cosa; y después buscar sus propias manadas, las multiplicidades que encierra en sí mismo, y que quizá son de una naturaleza totalmente distinta. Juntarlas con las mías, hacer que penetren en las mías, y penetrar las suyas. Bodas celestes, multiplicidades de multiplicidades. Todo amor es un ejercicio de despersonalización en un cuerpo sin órganos a crear; y en el punto álgido de esa despersonalización es donde alguien puede ser nombrado, recibe su nombre o su apellido, adquiere la más intensa discernibilidad en la aprehensión instantánea de los múltiples que le pertenecen y a los que pertenece".
Deleuze y Guattari. Mil Mesetas.
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