HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







domingo, 15 de julio de 2012

Sobre la capacidad de olvido

“ Cerrar de vez en cuando las puertas y ventanas a la conciencia; no ser molestados por el ruido y la lucha con que nuestro mundo subterráneo de órganos serviciales desarrolla su colaboración y oposición; un poco de silencio, un poco de tábula rasa de la conciencia, a fin de que de nuevo haya sitio para lo nuevo (...) este es el beneficio de la activa, como hemos dicho, capacidad de olvido, una guardiana de la puerta, por así decirlo, una mantenedora del orden anímico, de la tranquilidad, de la etiqueta: con lo cual resulta visible en seguida que sin capacidad de olvido no puede haber ninguna felicidad, ninguna esperanza, ningún orgullo, ningún presente". 

Friedrich Nietzsche 

sábado, 14 de julio de 2012

Raal Olbinsky
Mi pensamiento ha creado
otra forma de pensar para pensarte.
La ha creado en mí,
como si una sombra se inventara otro cuerpo.

Roberto Juarroz

viernes, 13 de julio de 2012



Las noches dicen aquello de lo que están hechos los días.

Es necesario poder pensar


Foto: Duane Michals

Es necesario poder pensar en la sinuosidad de la memoria, traicionera, no porque olvide, sino porque conserva; de dónde viene el cansancio de los párpados, a veces; por qué esperamos, equivocados de quién, la mirada cómplice; si queremos las cosas de tal modo que queramos que retornen, eternamente; el horror de saberse otra respecto de las otras, que me habitaron; el riesgo de subirse al barco de la incertidumbre; en bienvenir lo porvenir,  desconocido.

miércoles, 11 de julio de 2012
















no cualquier palabra
esa palabra que nos jalona el plexo
que pronta a resbalar de una boca
se sale de foco y ya no importa
lo que importa es la boca
una boca que se vuelve la boca
con unos labios que antes cualesquiera se vuelven ésos
los próximos /los prójimos
ésos los cercanos
ésos los queridos
ésos que dibujan en el aire una palabra
y el calor en el vidrio
una palabra que ya no importa
que ahuecada en los contornos
traza invisible y sin volumen los restos de algo dicho

martes, 3 de julio de 2012


Charles Grogg

¿cómo dejar partir la palabra que me pronuncia
la tácita palabra que nombra los nombres de las cosas
cuando los todos los ojos del tiempo
jueces atentos
dictan su sentencia?

sábado, 2 de junio de 2012

Ríos metafísicos

Chad Wys
"Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros. Todo esto se lo voy diciendo a Crevel pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos. Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos y llenan de polvo de oro una habitación o un verso. ¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta de pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos."
Julio Cortázar, Rayuela.