HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







sábado, 25 de febrero de 2012

Deletrea

Rébecca Dautremer

sábado, 18 de febrero de 2012

Suerte de ser niño

"Día tras día, se niega a los niños el derecho a ser niños. Los hechos, que se burlan de ese derecho, imparten sus enseñanzas en la vida cotidiana. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa. El mundo trata a los niños pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, a lo niños que no son ricos ni pobres, los tiene atados a la pata del televisor, para que desde muy temprano acepten, como destino, la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños."
                       Eduardo Galeano (Gracias, Eduardo!)

miércoles, 8 de febrero de 2012

Toda la vida tiene música hoy... y siempre


Difícil elegir una canción... 







Cielo de ti
Una luna en tu noche tiene tiempo, 
una figura de tus manos tiene mucho más. 
Yo no tengo un solo signo tuyo en mi, 
ya no se si quizá hay que jugar. 

Los gemidos de tu siesta tienen tiempo, 
y los fantasmas que amas tienen algo al fin
Yo no tengo un solo rastro tuyo en mi. 
¡Oh! mi amor, sólo cabe luchar. 

Sin despertar es como te atarás, 
si no comprendes tus ojos brillarán, 
solo brillaran... 

Los desiertos y tus pasos 
tienen tiempo, 
Las mareas y las estelas
tienen cielo de ti, 
ojalá tuviese yo tu amor así, 
sin saber cómo entrar o como salir





Ganges
ven y toca mi puerta,
oh reloj
ven y sopla mi arena
una vez mas
y hoy que acaso el rio
azul se meció
por tu piel
es entonces
tiempo de vagar
hasta perder
hasta perder la
sensación
y así después amar...
ven y enciende mi letra,
oh libro
ven y cambia mis oraciones
y duérmete
y hoy que acaso el rio azul se meció
por tu piel
es entonces tiempo de vagar
hasta perder la sensación
y así después amar...
ven y sube a mi cuerpo,
oh buey
ven y pasta en mi espalda
y lloverá
y hoy que acaso el rio azul se meció
por tu dulce piel
es entonces tiempo de vagar
hasta perder la sensación
y así después amar...
Dios de adolescencia

Ella solo intenta ser feliz
Tropezando está
Nadan hoy sus ojos entre el rimel
Su mentira, ya se hundió
En la hiedra

Ves, en su abismo
Con sus enaguas quiere escapar
De la bruma
Tan apurada está
Que atropella el viento en la avenida

Hoy su inútil pétalo secó
Por su soledad
Y con las campanas se divierte
Pensando que son de aquí
La muerte

Ah, si pudiera
Si ella quisiera abrirse del ser
Y la nada
Tal vez podría ver
Que su Dios está en la adolescencia

Correrás al fin con frenesí
Por tu libertad
Pero ni bien una lagrima caiga
mil estrellas juzgaran que es en vano

Ya que Dios es un mundo 
En el que amar es la eternidad
Que uno busca 
Y no lo pienses más
Que tu mueca esta tan despintada

Los libros de la buena memoria

El vino entibia sueños al jadear
Desde su boca de verdeado dulzor
Y entre los libros de la buena memoria
Se queda oyendo como un ciego frente al mar. 
Mi voz le llegará
Mi boca también
Tal vez le confiare
Que eras el vestigio del futuro. 
Rojas y verdes luces del amor
Prestidigitan bajo un halo de rush
Que sombra extraña te oculto de mi guiño
Que nunca oíste la hojarasca crepitar?
Pues yo te escribiré
Yo te hare llorar
Mi boca besará
Toda la ternura de tu acuario. 
Mas si la luna enrojeciera en sed
O las impalas recorrieran tu estante
No volverías a triunfar en tu alma?
Yo se que harías largos viajes por llegar. 
Parado estoy aquí
Esperándote
Todo se oscureció
Ya no se si el mar descansará... 
Habrá crecido un tallo en el nogal
La luz habrá tiznado gente sin fe
Esta botella se ha vaciado tan bien
Que ni los sueños se cobijan del rumor. 
Licor no vuelvas ya
Deja de reír
No es necesario más
Ya se ven los tigres en la lluvia 



domingo, 22 de enero de 2012

El cuerpo aquí




Tal vez habría que decir también que hacer el amor es sentir su cuerpo que se cierra sobre sí, es finalmente existir fuera de toda utopía, con toda su densidad, entre las manos del otro. Bajo los dedos del otro que te recorren, todas las partes invisibles de tu cuerpo se ponen a existir, contra los labios del otro los tuyos se vuelven sensibles, delante de sus ojos semicerrados tu cara adquiere una certidumbre, hay una mirada finalmente para ver tus párpados cerrados. También el amor, como el espejo y como la muerte, apacigua la utopía de tu cuerpo, la hace callar, la calma, y la encierra como en una caja, la clausura y la sella. Por eso es un pariente tan próximo de la ilusión del espejo y de la amenaza de la muerte; y si a pesar de esas dos figuras peligrosas que lo rodean a uno le gusta tanto hacer el amor es porque, en el amor, el cuerpo está aquí.
MICHEL FOUCAULT 

martes, 10 de enero de 2012

Hamaca


Deshojadas las tristezas
y los advenimientos
un vocativo nos incita a afirmarnos, pese a todo
con la costumbre imposible pero porfiada
de permanecer en los intersticios

Así,
proyectamos la mirada
siempre meciéndonos en la hamaca
de un esperar en relación con el ver,
sabiendo que lo incierto acecha
y el azar protege

jueves, 1 de diciembre de 2011

El cuerpo utópico


Apenas abro los ojos, ya no puedo escapar a ese lugar que Proust, dulcemente, ansiosamente, viene a ocupar una vez más en cada despertar. No es que me clave en el lugar –porque después de todo puedo no sólo moverme y removerme, sino que puedo moverlo a él, removerlo, cambiarlo de lugar–, sino que hay un problema: no puedo desplazarme sin él; no puedo dejarlo allí donde está para irme yo a otra parte. Puedo ir hasta el fin del mundo, puedo esconderme, de mañana, bajo mis mantas, hacerme tan pequeño como pueda, puedo dejarme fundir al sol sobre la playa, pero siempre estará allí donde yo estoy. El está aquí, irreparablemente, nunca en otra parte. Mi cuerpo es lo contrario de una utopía, es lo que nunca está bajo otro cielo, es el lugar absoluto, el pequeño fragmento de espacio con el cual, en sentido estricto, yo me corporizo.
                                                                Michel Foucault 


"Les corps utopique", audio de Michel Foucault

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tu ojo a la mirilla de mi puerta

Foto: Jaime Martín Pantoja,Tras la mirilla  (detalle),
 2008,
 tintas minerales/papel de algodón, 15,5x15,5 cm 

Sé que a veces andás buscándome
Ups! Te encontré cuando acercabas tu ojo a la mirilla de mi puerta
Ya viste:
              del otro lado, sólo llega, por las hendijas, un haz de luz, cuando la puerta está entreabierta...
O Nada.
Y allí, oscuridad hermosa, oscuridad toda
los secretos se abrazan a un silencio que,
si bien te aleja de la angustia de no tenernos,
cierra, cada vez más, una palabra,
ésa, que supimos darnos
y lenta, y tristemente, se apaga
y viene a nacer otra de tus muertes.