HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







miércoles, 25 de abril de 2012

¿Qué quiere decir amar a alguien?


"Captarlo siempre en una masa, extraerlo de un  grupo, aunque sea restringido, del que forma parte, aunque sólo sea por su familia o por otra cosa; y después buscar sus propias manadas, las multiplicidades que encierra en sí mismo, y que quizá son de  una naturaleza totalmente distinta. Juntarlas con las mías, hacer que penetren en las mías, y penetrar las suyas. Bodas celestes, multiplicidades de multiplicidades. Todo amor es un ejercicio de despersonalización en un cuerpo sin órganos a crear; y en el punto álgido de esa despersonalización es donde alguien puede ser nombrado, recibe su nombre o su apellido, adquiere la más intensa discernibilidad en la aprehensión instantánea de los múltiples que le pertenecen y a los que pertenece".
Deleuze y Guattari. Mil Mesetas. 

sábado, 21 de abril de 2012

Ulises o la aventura humana


"En el momento en que imagina que ha finalizado su travesía, se alza el telón sobre otra parte de de los trabajos de Ulises: hasta entonces había realizado la travesía de un navegante de regreso de una expedición guerrera allende el mar. Pero apenas dobla el cabo Malea, una tormenta imprevista se abate sobre los griegos. El viento soplará durante siete días y arrojará a la flotilla a un mar muy diferente del que se había surcado hasta entonces. En lo sucesivo, Ulises no sabrá dónde está, ni volverá a encontrar pueblos como el de los Cicones, guerreros hostiles pero semejantes a él. De alguna manera cruza las fronteras del mundo conocido, el oikoumenos  humano, para entrar en un espacio de no humanidad, un mundo del más allá. 
(...)
A lo largo de todo el periplo, en cada momento, el olvido, la pérdida de memoria de la patria y del deseo de regresar a ella serán el trasfondo de todas las aventuras de Ulises y sus camaradas, la fuente del peligro y la desgracia. Estar en el mundo humano significa vivir bajo la luz del sol, ver al prójimo y ser visto por éste, vivir en reciprocidad, recordar quién es uno y quiénes son los demás. Allí, por el contrario, penetran en un mundo donde las potencias nocturnas, los hijos de la Noche, como los llama Hesíodo, extenderán gradualmente su sombra siniestra sobre los hombres y sobre el mismo Ulises. Una nube de oscuridad permanece suspendida sobre los navegantes, amenaza con destruirlos si se dejan llevar por el olvido de regresar.  
 (...)
Caribdis es un remolino que amenaza con tragarse la nave; Escila, un peñasco que se alza hacia el cielo, donde vive un monstruo que atrapa y devora a los hombres. Además de navegar entre esos peñascos y elegir entre los peligros de Escila Y Caribdis, pasarán cerca del islote de las Sirenas. Quien escucha su canto está perdido, porque los marinos nos resisten su embrujo y su nave es destruida por los escollos. Desde su nave, Ulises divisa el peñasco de las cantantes. 
¿Qué  hace el ingenioso rey? Trae consigo cera, y al avistar el islote en el que se agazapan las Sirenas, esas aves-mujeres o mujeres-aves, cantantes de bella voz, tapa las orejas de sus tripulantes para que no las escuchen, pero él no renuncia a escucharlas. No sólo es el hombre de la lealtad y la memoria sino también, como en el episodio del Cíclope, aquel que quiere saber incluso lo que no debe conocer. No quiere pasar cerca de las sirenas sin escuchar su canto, sin saber qué cantan y cómo lo hacen. Por consiguiente, conserva destapadas las orejas, pero se hace sujetar al mástil con ligaduras tan firmes que no le permiten moverse. Pasa la nave y al acercarse a la isla se produce lo que los griegos llaman galene: una calma chicha, sin viento, sin el menor ruido. Entonces se alza el canto de las Sirenas, que se dirigen a Ulises como si fueran las Musas, hijas de la Memoria, las que inspiran a Homero cuando canta sus poemas y al aedo cuando relata las hazañas de los héroes."
Jean-Pierre Vernant

miércoles, 11 de abril de 2012

Isolda


“Dos amantes, cada uno de los cuales ignora el amor que le profesa el otro, creyéndose por el contrario profundamente herido y despreciado, se piden recíprocamente la bebida que mata, aparentemente para expiar el agravio, en realidad empero empujados por un sordo impulso: por la muerte ansían evadirse de toda separación y fingimiento; la presunta proximidad de la muerte abre sus almas y las sumerge en una felicidad efímera, estremecida, como si efectivamente se hubiesen evadido del día, el engaño, y aun la vida: el motivo de Tristán e Iseo.”
F. Nietzsche, Richard Wagner en Bayreuth

jueves, 5 de abril de 2012

Katábasis





(encontré en un blog amigo:) 

"Katabasis (del griego κατὰ, "abajo" βαίνω "avance") es un descenso de algún tipo, como bajar una ladera, el sol al atardecer, una retirada en una campaña militar, una expedición a los infiernos o un viaje desde el interior hacia la costa".

¿es que hay algo entre las telarañas, un sueño de montaña rusa, un viaje y mi collar? ¿entre la estética del paseo, el pensamiento rizomático, y hacer de la propia vida una obra de arte?

jueves, 29 de marzo de 2012

Efectos del lenguaje (III)


Rafal Olbinsky














...
si configuran la memoria
si constituyen identidades
si hacen hablar a la sociedad de almas que responden a uno solo y mismo nombre
si quedan soplando, como vientos
o se hacen telarañas 
si se vuelven el murmullo secreto que nos acompaña durante el día,
y al final del día
si describen nuestros sueños, y en eso, los inventan
si trazan laberintos
si la noche llega cuando callan
si el día empieza cuando vuelven

martes, 27 de marzo de 2012

Efectos del lenguaje (II)

Charles Grogg

¿Cómo pararlas? Ellas se lanzan a nombrar y en el mismo acto desatan la fábula, crean la historia, interrumpen la uterina calidez de sentirse que se está en el lugar indicado. Invitan al salto, pero todo salto es un salto al vacío. Se extienden, en su propio big bang, sobre la nada. La rechazan, la barren. Se le  rebelan. Son perras negras, como dice Cortázar. Se alzan en las más fabulosas obras de arte, ésas, que también alimentan y donan sentido a existencias pasajeras, transitorias, efímeras, infames. “Proxenetismo de tinta y voces”, satisfacen el más grande instinto humano: dar sentido, darnos sentido, hacernos sentir, aunque  sea en un fugaz instante, protagonistas de nuestras vidas, los ojos desde donde todo se configura, un mundo que está allí porque lo nombramos. Indóciles, prostitutas, insurrectas, encantadoras de fieras, no puede aprenderse su arte de magas, de hacedoras, de diosas creadoras ex nihilo. Ascienden las apuestas, caballos desbocados, ríos abriéndose hacia el mar. Cómo sortearlas, cómo desprenderse, cómo huir de las palabras.

lunes, 26 de marzo de 2012

Efectos del lenguaje

Rafal Olbinski











Ni el juego de la mirada
ni la imaginación frondosa
ni siquiera la más material de las formas de decir
como el roce de los dedos
nada hace
lo que hacen las palabras:
que haya algo allí donde no había