HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







sábado, 2 de junio de 2012

Ríos metafísicos

Chad Wys
"Entre la Maga y yo crece un cañaveral de palabras, apenas nos separan unas horas y unas cuadras y ya mi pena se llama pena, mi amor se llama mi amor... Cada vez iré sintiendo menos y recordando más, pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos, un diccionario de caras y días y perfumes que vuelven como los verbos y los adjetivos en el discurso, adelantándose solapados a la cosa en sí, al presente puro, entristeciéndonos o aleccionándonos vicariamente hasta que el propio ser se vuelve vicario, la cara que mira hacia atrás abre grandes los ojos, la verdadera cara se borra poco a poco como en las viejas fotos y Jano es de golpe cualquiera de nosotros. Todo esto se lo voy diciendo a Crevel pero es con la Maga que hablo, ahora que estamos tan lejos. Y no le hablo con las palabras que sólo han servido para no entendernos, ahora que ya es tarde empiezo a elegir otras, las de ella, las envueltas en eso que ella comprende y que no tiene nombre, auras y tensiones que crispan el aire entre dos cuerpos y llenan de polvo de oro una habitación o un verso. ¿Pero no hemos vivido así todo el tiempo, lacerándonos dulcemente? No, no hemos vivido así, ella hubiera querido pero una vez más yo volví a sentar el falso orden que disimula el caos, a fingir que me entregaba a una vida profunda de la que sólo tocaba el agua terrible con la punta de pie. Hay ríos metafísicos, ella los nada como esa golondrina está nadando en el aire, girando alucinada en torno al campanario, dejándose caer para levantarse mejor con el impuso. Yo describo y defino y deseo esos ríos, ella los nada. Yo los busco, los encuentro, los miro desde el puente, ella los nada. Y no lo sabe, igualita a la golondrina. No necesita saber como yo, puede vivir en el desorden sin que ninguna conciencia de orden la retenga. Ese desorden que es un orden misterioso, esa bohemia del cuerpo y el alma que le abre de par en par las verdaderas puertas. Su vida no es desorden más que para mí, enterrado en perjuicios que desprecio y respeto al mismo tiempo. Yo, condenado a ser absuelto irremediablemente por la Maga que me juzga sin saberlo. Ah, dejame entrar, dejame ver algún día como ven tus ojos."
Julio Cortázar, Rayuela. 

martes, 29 de mayo de 2012

resfriado

Duane Michals










¿algún lugar para quedarme dormida...?
apoyar mi cabeza en tus hombros
cerrar esos los ojos que a veces miran lo que no veo
esos los cansados
los irritados de resfrío y de memorias de algunos llantos
los que a veces quedan abiertos sin nada que mirar
los que a veces cerrados ven de todas formas

abandonarse al cuerpo del otro es menos difícil que querer hacerlo

viernes, 18 de mayo de 2012

Ni fines ni comienzos


¿Cómo sería algo sin principio ni fin? ¿Cómo sería empezar algo sin empezarlo, más bien entrar en algo, buscando el intersticio por el cual uno queda ya en el medio? ¿Cómo es, en realidad, percibir que las cosas ni empiezan ni terminan, que la brevedad de la conciencia ficciona los orígenes, que vamos atravesando el teatro? ¿Percibir los contornos difusos, los límites borrosos, las márgenes constituidas, los horizontes desplazados?

jueves, 10 de mayo de 2012

desnacernos













deshacernos en los minutos que nos pasan
inventarnos otros
recorriendo el borde entre la palabra y el abismo
desnacernos de la identidad
la que nos ata
nacernos otros
nacernos múltiples / fugaces
a las intensidades y singularidades
al através que nos pasea y nos traspasa
al tiempo que nos corre
desnacer de las palabras que nos nombran
del principio y del fin
y de los principios y los fines
entresernos
entrevernos
para habitar lo extraño en uno




(imagen de Chad Wys)

miércoles, 25 de abril de 2012

¿Qué quiere decir amar a alguien?


"Captarlo siempre en una masa, extraerlo de un  grupo, aunque sea restringido, del que forma parte, aunque sólo sea por su familia o por otra cosa; y después buscar sus propias manadas, las multiplicidades que encierra en sí mismo, y que quizá son de  una naturaleza totalmente distinta. Juntarlas con las mías, hacer que penetren en las mías, y penetrar las suyas. Bodas celestes, multiplicidades de multiplicidades. Todo amor es un ejercicio de despersonalización en un cuerpo sin órganos a crear; y en el punto álgido de esa despersonalización es donde alguien puede ser nombrado, recibe su nombre o su apellido, adquiere la más intensa discernibilidad en la aprehensión instantánea de los múltiples que le pertenecen y a los que pertenece".
Deleuze y Guattari. Mil Mesetas. 

sábado, 21 de abril de 2012

Ulises o la aventura humana


"En el momento en que imagina que ha finalizado su travesía, se alza el telón sobre otra parte de de los trabajos de Ulises: hasta entonces había realizado la travesía de un navegante de regreso de una expedición guerrera allende el mar. Pero apenas dobla el cabo Malea, una tormenta imprevista se abate sobre los griegos. El viento soplará durante siete días y arrojará a la flotilla a un mar muy diferente del que se había surcado hasta entonces. En lo sucesivo, Ulises no sabrá dónde está, ni volverá a encontrar pueblos como el de los Cicones, guerreros hostiles pero semejantes a él. De alguna manera cruza las fronteras del mundo conocido, el oikoumenos  humano, para entrar en un espacio de no humanidad, un mundo del más allá. 
(...)
A lo largo de todo el periplo, en cada momento, el olvido, la pérdida de memoria de la patria y del deseo de regresar a ella serán el trasfondo de todas las aventuras de Ulises y sus camaradas, la fuente del peligro y la desgracia. Estar en el mundo humano significa vivir bajo la luz del sol, ver al prójimo y ser visto por éste, vivir en reciprocidad, recordar quién es uno y quiénes son los demás. Allí, por el contrario, penetran en un mundo donde las potencias nocturnas, los hijos de la Noche, como los llama Hesíodo, extenderán gradualmente su sombra siniestra sobre los hombres y sobre el mismo Ulises. Una nube de oscuridad permanece suspendida sobre los navegantes, amenaza con destruirlos si se dejan llevar por el olvido de regresar.  
 (...)
Caribdis es un remolino que amenaza con tragarse la nave; Escila, un peñasco que se alza hacia el cielo, donde vive un monstruo que atrapa y devora a los hombres. Además de navegar entre esos peñascos y elegir entre los peligros de Escila Y Caribdis, pasarán cerca del islote de las Sirenas. Quien escucha su canto está perdido, porque los marinos nos resisten su embrujo y su nave es destruida por los escollos. Desde su nave, Ulises divisa el peñasco de las cantantes. 
¿Qué  hace el ingenioso rey? Trae consigo cera, y al avistar el islote en el que se agazapan las Sirenas, esas aves-mujeres o mujeres-aves, cantantes de bella voz, tapa las orejas de sus tripulantes para que no las escuchen, pero él no renuncia a escucharlas. No sólo es el hombre de la lealtad y la memoria sino también, como en el episodio del Cíclope, aquel que quiere saber incluso lo que no debe conocer. No quiere pasar cerca de las sirenas sin escuchar su canto, sin saber qué cantan y cómo lo hacen. Por consiguiente, conserva destapadas las orejas, pero se hace sujetar al mástil con ligaduras tan firmes que no le permiten moverse. Pasa la nave y al acercarse a la isla se produce lo que los griegos llaman galene: una calma chicha, sin viento, sin el menor ruido. Entonces se alza el canto de las Sirenas, que se dirigen a Ulises como si fueran las Musas, hijas de la Memoria, las que inspiran a Homero cuando canta sus poemas y al aedo cuando relata las hazañas de los héroes."
Jean-Pierre Vernant

miércoles, 11 de abril de 2012

Isolda


“Dos amantes, cada uno de los cuales ignora el amor que le profesa el otro, creyéndose por el contrario profundamente herido y despreciado, se piden recíprocamente la bebida que mata, aparentemente para expiar el agravio, en realidad empero empujados por un sordo impulso: por la muerte ansían evadirse de toda separación y fingimiento; la presunta proximidad de la muerte abre sus almas y las sumerge en una felicidad efímera, estremecida, como si efectivamente se hubiesen evadido del día, el engaño, y aun la vida: el motivo de Tristán e Iseo.”
F. Nietzsche, Richard Wagner en Bayreuth