domingo, 17 de agosto de 2014
Alegría,discrecionalidad y azar
Entender que: probablemente no nos estemos escuchando, que contribuimos a un ruido de fondo, que nos hacemos interferencias al propio pensamiento que, preso de su época, zigzaguea en la escucha de uno, de otro... Que todo esfuerzo por una pregunta propia, genuina, vital, es un esfuerzo por la soledad. Que la filosofía sin embargo es ésto: que si estamos atados a la filosofía vitalmente, entonces también estamos atados a este sordo cuchicheo y múltiple murmullo de cosas "trascendentes", mientras la vida, eso que nos antecede y nos es inmanente, nos deja subjetivarnos de este modo, que creemos genuino. Afortunadamente una ficción que nos permite llegar a ser los que somos.
(O de cómo un pesimismo filosófico se transforma en la afirmación de la ficcionalidad, ergo, en qué otra cosa? Hipótesis: la alegría de la discrecionalidad y del azar, y la de la soledad)
sábado, 3 de mayo de 2014
Variabilidades infinitas
Además de una filosofía que traza planos en el caos, una sensación al despertar:
"Sólo pedimos un poco de orden para protegernos del caos. No hay cosa que resulte más dolorosa, más angustiante que un pensamiento que se escapa de sí mismo, que las ideas que huyen, que desaparecen apenas esbozadas, roídas ya por el olvido o precipitadas en otras ideas que tampoco dominamos. Son variabilidades infinitas cuyas desaparición y aparición coinciden. Son velocidades infinitas que se confunden con la inmovilidad de la nada incolora y silenciosa que recorren, sin naturaleza ni pensamiento. Es el instante del que no sabemos si es demasiado largo o demasiado corto para el tiempo. Recibimos latigazos que restallan como arterias. Incesantemente extraviamos nuestras ideas. Por este motivo nos empeñamos tanto en agarrarnos a opiniones establecidas."
GDeleuze
martes, 25 de marzo de 2014
Entretanto, largos años
"Desde esta aislamiento enfermizo, desde el desierto de tales años de tanteo, hay todavía un largo trecho hasta esa enorme y desbordante seguridad y salud que no puede renunciar a la enfermedad misma como medio y anzuelo del conocimiento; hasta esa libertad madura del espíritu que es igualmente autodominio y disciplina del corazón y permite el acceso a muchos y contrapuestos modos de pensar; hasta esa copiosidad y ese refinamiento internos de la sobreabundancia, que excluyen el peligro de que el espíritu, por así decir, se pierda y enamore por sus propios caminos y, embriagado, se quede sentado en cualquier rincón; hasta ese exceso de fuerzas plásticas, curativas, reproductoras y restauradoras, que es precisamente el signo de la gran salud, ese exceso que le da al espíritu el peligroso privilegio de poder vivir en la tentativa y ofrecerse a la aventura: ¡el privilegio de maestría del espíritu libre! Entretanto pueden pasar largos años de convalecencia, años llenos de multicolores mutaciones, a un tiempo dolorosas y encantadoras, dominado y llevados de la rienda por una tenaz voluntad de salud que a menudo osa ya vestirse y travestirse de salud. Hay en esto un estado intermedio, que un hombre de tal destino no recuerda luego sin emoción: le es propia una pálida y tenue luz y dicha solar, un sentimiento de libertad de pájaro, de petulancia de pájaro, algo tercero en que curiosidad y delicado desprecio se han combinado. Un -“espíritu libre”-: esta fría expresión es benéfica en este estado, casi calienta. Se vive ya no en las cadenas de amor y odio, sin sí, sin no, voluntariamente cerca, voluntariamente lejos, de preferencia esquiva, evasiva, elusivamente; presto a escapar, a remontar el vuelo; se está mal acostumbrado, como cualquiera que una vez ha visto por debajo de sí un inmensa cantidad de objetos, y se ha llegado a ser lo opuesto de los que se preocupan por cosas que no les conciernen. En realidad, en adelante al espíritu libre le conciernen exclusivamente cosas -¡y cuantas cosas!- que ya no le preocupan..."
jueves, 13 de marzo de 2014
Diferencia y multiplicidad
viernes, 7 de marzo de 2014
No defendernos de la vida
Y pensaba que todo en nosotros es literatura. Que nuestra subjetividad emerge desde esa narratividad que hacemos de nosotros mismos. Que hacemos literatura cuando intentamos hablarnos, aunque no nos escuchemos. Y pensaba también qué pena aquellos que están más atentos a los relatos de los otros que a los propios. Y qué pena aquellos que prefieren decir lo que se acostumbra a decir normalmente. Y que pena aquellos que no se animan a decir sus verdades. Y mucho más, aquellos que se arrogan una única verdad y la usan para agredir y hasta para matar.
Ojalá aprendamos a ser como los poetas. Y a no defendernos de la vida.
martes, 18 de febrero de 2014
A los promotores de la verdad objetiva
Cuando la verdad sirve al conocimiento y no a la vida, se trata de terrorismo: terrorismo científico, terrorismo político, terrorismo ético. Otro tanto puede decirse cuando sirve a la información y se separa de las vidas concretas y singulares que atravesamos. Sépanlo los todavía promotores de la verdad objetiva: hemos echado a correr la voz de que no existe. Sólo hacemos valer aquella que en el ejercicio práctico del decir, involucra la propia vida, como testimonio. Una verdad que nos marca el cuerpo, el tiempo y la historia.
domingo, 1 de diciembre de 2013
vale la pena pensar
"Pensar ni consuela ni hace feliz. Pensar se arrastra lánguidamente como una perversión; pensar se repite con aplicación sobre un teatro; pensar se echa de golpe fuera del cubilete de los dados. Y cuando el azar, el teatro y la perversión entran en resonancia, cuando el azar quiere que entre los tres haya esta resonancia, entonces el pensamiento es un trance; y entonces vale la pena pensar". MFoucault



