HYPOMNEMATA

Los hypomnemata eran cuadernos de escritura: en ellos se encontraban citas, fragmentos de escrituras o pensamientos del propio espíritu. Constituían una memoria material de las cosas leídas, oídas, pensadas, y se atesoraban en esas páginas desordenadas, heterogéneas. Se trataba de un ejercicio en el pensamiento que no tenía como fin el decir lo indecible, sino captar lo ya dicho, de reunir lo leído. Eran escrituras sobre lecturas, y el fin de las mismas, la constitución de sí mismo. Era una escritura que posibilitaba la transformación de la verdad que nos damos a nosotros mismos. Una escritura que constituía con las propias palabras y las de otros un "cuerpo", como el propio cuerpo de quien, al transcribir sus lecturas, se las apropia y hace suya su verdad.







miércoles, 23 de septiembre de 2015

"Igual que un viajero que se propone despertar a una hora determinada se abandona tranquilamente al sueño, así también nosotros los filósofos, cuando enfermamos, nos entregamos de cuerpo y alma por un tiempo a la enfermedad, y, por así decir, cerramos los ojos a nosotros mismos. Y al igual que aquel que sabe que algo no duerme, que algo va contando las horas y lo despertará, así también nosotros sabemos que el instante decisivo nos encontrará despiertos, que en ese momento algo emergerá y sorprenderá al espíritu en flagrante, quiero decir, lo sorprenderá en la debilidad o en la conversión o en la entrega o en el endurecimiento o poniéndose lúgubre o como quieran que se llamen todos los estados enfermizos del espíritu que en los días sanos tiene en su contra al orgullo del espíritu".

FNietzsche

martes, 8 de septiembre de 2015

Practicar la verdad en la propia vida


Para los cínicos, la vida consistía en vivir según los principios de una verdad que deviene insoportable, en la medida en que abandona el ámbito de los discursos para encarnarse en la existencia. Se trata, sin más, de otra forma de comprender la verdad: no la verdad del conocimiento, no la verdad de los discursos, sino la verdad de la que podemos dar testimonio con la propia vida. (Para pensar en las propias prácticas académicas, ¿no?) Se trata de una relación con la verdad crítica: en cuanto supone, no hacerse juez de la verdad y la mentira -algo que por demás tiene su punto de emergencia dentro de la dimensión histórica del conocimiento-, sino dar testimonio con la propia vida de una verdad, para transformar el mundo. Para una vida otra. Para otra vida, para otro mundo. Es un trabajo sobre sí mismo, y con los otros. Y esta es, sin más, la tarea que Foucault pensaba que tenía la filosofía: una tarea política, y que llegó a llamar como "militancia filosófica". Algo que deberíamos trasladar a las instituciones, a las prácticas, a los modos en que debatimos, a los modos en que comunicamos nuestro trabajo los investigadores, al modo en que enseñamos quienes somos maestros y profesores.

Las últimas palabras pronunciadas por Foucault, en el último curso que dio en su vida, fueron: "No hay instauración de la verdad sin una posición esencial de la alteridad. La verdad nunca es lo mismo. Solo puede haber verdad en la forma del otro mundo y de la vida otra".

lunes, 7 de septiembre de 2015

Eterna afirmación

"Hay que querer pasar para poder resurgir -de un día a otro. Metamorfosis a través de cien almas -sea esta tu vida, tu destino. Y al final: querer toda esta sucesión una vez más!" 
FNietzsche

jueves, 3 de septiembre de 2015

Revuelta


Nada estable, nada permanente, nada de una identidad colectiva. El acontecimiento puede fotografiarse, y depende tanto de la percepción de la mirada ver en la fotografía algo estático o algo en movimiento.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Nómades

Dice Deleuze:

“Sabemos bien que, en nuestros regímenes, los nómadas no tienen cabida: no se escatiman medios para regularlos, y apenas consiguen sobrevivir. Nietzsche vivió como uno de esos nómadas reducidos a no ser más que su sombra, de pensión en pensión. Pero, por otra parte, el nómada no es necesariamente alguien que se mueve: hay viajes inmóviles, viajes en intensidad, y hasta históricamente los nómadas no se mueven como emigrantes sino que son, al revés, los que no se mueven, los que se nomadizan para quedarse en el mismo sitio y escapar a los códigos”

Muy justo para el día de hoy. Por supuesto, el nomadismo como forma de vida, arriesga la vida misma, por eso se es siempre un sobreviviente cuando se va en el sentido contrario en el que van todos: ése siempre fue el camino más fácil, y sepan tolerar hoy estas palabras, el más mediocre.

Foucault dixit


No soy yo quien te engendra. Son los muertos.
Son mi padre, su padre y sus mayores;
son los que un largo dédalo de amores
trazaron desde Adán y los desiertos
de Caín y de Abel, en una aurora
tan antigua que ya es mitología,
y llegan, sangre y médula, a este día
del porvenir, en que te engendro ahora.
Siento su multitud. Somos nosotros
y, entre nosotros, tú y los venideros
hijos que has de engendrar. Los postrimeros
y los del rojo Adán. Soy esos otros,
también. La eternidad está en las cosas
del tiempo, que son formas presurosas.
JLBorges