Muchas de las imágenes de Alain Laboile parecen retratar mi infancia: o el recuerdo de ella, o lo que de ella queda de diferentes subjetivaciones. Algo me dice que está allí. Que puedo dar un paseo o un viaje relámpago: sólo mirando cómo las hormigas trabajan -mirándolas muy de cerca- o diciéndole a uno de mis gatos que sí, que él es una pantera -la conexión con ellos no se modificó ni un ápice- . O extraviando la mirada cuando el aire es fresco. O también olvidándome que el tiempo pasa cuando lo que se ve pasar es el agua en una acequia. O recordando los escondites secretos en mi habitación, o el vértigo de la velocidad de la bici. O leyendo, cuando leer es entregarse al vaivén de las palabras sin escudriñar su sentido. Cuando por momentos logro escaparme del influjo de la identidad: sí, ahí está esa niña.
lunes, 30 de mayo de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
Responder con la vida
Como siempre que se conecta con una idea, aparece brotando en diferentes lugares, diciéndonoslo por todos lados, como ahora, por la literatura y la filosofía, confluyendo. El primero es de Sándor Marai, el segundo de Gilles Deleuze:
"Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son estas: ¿Quién eres? … ¿Qué has querido de verdad? … ¿Qué has sabido de verdad? … ¿A qué has sido fiel o infiel? … ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? … Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera".
SMarai
"Nietzsche vuelve a poner en cuestión todo el problema de la orientación del pensamiento: ¿acaso no es según otras direcciones como el acto de pensar se engendra en el pensamiento y el pensador se engendra en la vida? Nietzsche dispone de un método de su invención: no hay que contentarse ni con la biografía ni con la bibliografía, hay que alcanzar un punto secreto en el que es la misma cosa una anécdota de la vida y un aforismo del pensamiento"
GDeleuze
sábado, 16 de abril de 2016
A propósito de la importancia de la cultura en la constitución de un sujeto político
"Antes que tradiciones y preceptos transmitidos por medio de la lengua, los hombres de cada tiempo están, lo sepan o no, educados y dispuestos políticamente a través de la música. Los griegos sabían perfectamente aquello que nosotros fingimos ignorar, esto es, que es posible manipular y controlar una sociedad no sólo a través del lenguaje, sino principalmente a través de la música."
Giorgio Agamben
Propiedad privada
Casi doscientos años después, y la propiedad privada sigue pasando por un hecho natural, la economía sigue con sus metáforas climáticas, la igualdad sigue concibiéndose como igualdad en el punto de largada. Habrá que hacer genealogía, mostrar los cruces entre el cuerpo y la historia. Y volver, una y otra vez, no sólo a Freud y a Nietzsche. También a Marx.
“La economía política parte del hecho de la propiedad privada; no lo explica. Concibe el proceso material de la propiedad privada, como ocurre en la realidad, en fórmulas generales y abstractas que sirven entonces como leyes. No comprende estas leyes; es decir, no demuestra cómo surgen de la naturaleza de la propiedad privada. La economía política no aporta una explicación de la base de la distinción entre el trabajo y el capital, entre el capital y la tierra. Cuando, por ejemplo, se define la relación de salarios y utilidades, esto se explica en función de los intereses de los capitalistas; en otras palabras, lo que debe explicarse se da por supuesto” (MARX, Karl. “El trabajo enajenado”. En Manuscritos económicos filosóficos).
Nosotros, los filósofos, no somos libres de separar el cuerpo del alma
"Un filósofo... no puede actuar de otra manera más que transformando continuamente su situación bajo la forma y lejanía más espirituales -la filosofía es precisamente este arte de la transfiguración.Nosotros, los filósofos, no somos libres de separar el cuerpo del alma, como lo hace el pueblo; aún menos libres para separar el alma del espíritu...Nosotros continuamente tenemos que parir nuestros pensamientos desde nuestro dolor y proveerles maternalmente de todo cuanto hay en nosotros de sangre, corazón, fuego, placer, pasión, tormento, conciencia, destino, fatalidad.Vivir -ello significa para nosotros transformar continuamente todo lo que somos en luz y en llama, también todo lo que nos hiere.Simplemente no podemos hacer otra cosa...Sólo el gran dolor, ese largo y lento dolor que se toma tiempo, en el que nos quedamos de forma parecida a la leña húmeda, nos obliga a nosotros, filósofos, a descender a nuestra última profundidad, así como a apartar de nosotros toda la confianza, toda la buena disposición, encubrimiento, suavidad, vulgaridad, en las que tal vez habíamos encontrado nuestra humanidad. No sé si un dolor semejante nos hace 'mejores'; pero sí que sé que nos hace más profundos."Vivir -ello significa para nosotros transformar continuamente todo lo que somos en luz y en llama, también todo lo que nos hiere.Simplemente no podemos hacer otra cosa...Sólo el gran dolor, ese largo y lento dolor que se toma tiempo, en el que nos quedamos de forma parecida a la leña húmeda, nos obliga a nosotros, filósofos, a descender a nuestra última profundidad, así como a apartar de nosotros toda la confianza, toda la buena disposición, encubrimiento, suavidad, vulgaridad, en las que tal vez habíamos encontrado nuestra humanidad. No sé si un dolor semejante nos hace 'mejores'; pero sí que sé que nos hace más profundos."
F. Nietzsche: "La ciencia jovial", Biblioteca Nueva, prefacio a la segunda edición, #3
lunes, 11 de abril de 2016
Propiedad privada
Casi doscientos años después, y la propiedad privada sigue pasando por un hecho natural, la economía sigue con sus metáforas climáticas, la igualdad sigue concibiéndose como igualdad en el punto de largada. Habrá que hacer genealogía, mostrar los cruces entre el cuerpo y la historia. Y volver, una y otra vez, no sólo a Freud y a Nietzsche. También a Marx.
“La economía política parte del hecho de la propiedad privada; no lo explica. Concibe el proceso material de la propiedad privada, como ocurre en la realidad, en fórmulas generales y abstractas que sirven entonces como leyes. No comprende estas leyes; es decir, no demuestra cómo surgen de la naturaleza de la propiedad privada. La economía política no aporta una explicación de la base de la distinción entre el trabajo y el capital, entre el capital y la tierra. Cuando, por ejemplo, se define la relación de salarios y utilidades, esto se explica en función de los intereses de los capitalistas; en otras palabras, lo que debe explicarse se da por supuesto” (MARX, Karl. “El trabajo enajenado”. En Manuscritos económicos filosóficos).
jueves, 31 de diciembre de 2015
De fines y comienzos
Después de 3 siglos, ya podemos aseverar que no alcanza sólo con hacer uso público de la Razón: en cuanto no podemos resignarnos a eso de "razonen cuanto quieran, pero obedezcan" (Kant, "Qué es la Ilustración?"). Aunque, de más está decirlo, es fundamental aquello de atreverse a pensar, de atreverse a no dejar que el propio entendimiento se guíe por el entendimiento de otro (hoy bien podríamos decir que el dogma religioso se desplazó al tutelaje de los medios monopólicos de información).
No podemos tomar nuestra libertad a cambio de obediencia sin más. La cosa tal vez pase, entonces, no sólo por hacer uso de nuestra libertad de expresión, sino de ejercer una actitud crítica. La cosa tal vez pase por ese dispositivo crítico que Foucault ubica también en los albores de la modernidad, que consiste en cierto arte de la inservidumbre voluntaria y de la indocilidad reflexiva. En un arte de cómo no ser gobernado de esta forma, con estos objetivos, de esta manera.
Por tanto, no sólo el uso público y la posibilidad de expresarnos, sin tutelaje, nos brindan la posibilidad de constituirnos en quienes somos, sino la efectiva tarea de pensar cómo resistir a las formas autoritarias de gobierno. De pensar cómo resistir y de resistir mismo, que es una práctica que no consiste simplemente en soportar una carga, sino en ejercer una fuerza contraria.
No podemos tomar nuestra libertad a cambio de obediencia sin más. La cosa tal vez pase, entonces, no sólo por hacer uso de nuestra libertad de expresión, sino de ejercer una actitud crítica. La cosa tal vez pase por ese dispositivo crítico que Foucault ubica también en los albores de la modernidad, que consiste en cierto arte de la inservidumbre voluntaria y de la indocilidad reflexiva. En un arte de cómo no ser gobernado de esta forma, con estos objetivos, de esta manera.
Por tanto, no sólo el uso público y la posibilidad de expresarnos, sin tutelaje, nos brindan la posibilidad de constituirnos en quienes somos, sino la efectiva tarea de pensar cómo resistir a las formas autoritarias de gobierno. De pensar cómo resistir y de resistir mismo, que es una práctica que no consiste simplemente en soportar una carga, sino en ejercer una fuerza contraria.
Ese es mi deseo, hoy, entre los más nítidos. Espero, para otros días que finalizan años, poder, alegremente, escribir un poema -como lo hice otras veces-, o simplemente hacer resonar la canción que he tenido en mente los últimos días.
Que el próximo año nos encuentre unidos, y por sobre todo, que podamos juntos mantener la memoria y la alegría. Que la adversidad está hecha también para atravesarla armándonos de buenos momentos.
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