Después de 3 siglos, ya podemos aseverar que no alcanza sólo con hacer uso público de la Razón: en cuanto no podemos resignarnos a eso de "razonen cuanto quieran, pero obedezcan" (Kant, "Qué es la Ilustración?"). Aunque, de más está decirlo, es fundamental aquello de atreverse a pensar, de atreverse a no dejar que el propio entendimiento se guíe por el entendimiento de otro (hoy bien podríamos decir que el dogma religioso se desplazó al tutelaje de los medios monopólicos de información).
No podemos tomar nuestra libertad a cambio de obediencia sin más. La cosa tal vez pase, entonces, no sólo por hacer uso de nuestra libertad de expresión, sino de ejercer una actitud crítica. La cosa tal vez pase por ese dispositivo crítico que Foucault ubica también en los albores de la modernidad, que consiste en cierto arte de la inservidumbre voluntaria y de la indocilidad reflexiva. En un arte de cómo no ser gobernado de esta forma, con estos objetivos, de esta manera.
Por tanto, no sólo el uso público y la posibilidad de expresarnos, sin tutelaje, nos brindan la posibilidad de constituirnos en quienes somos, sino la efectiva tarea de pensar cómo resistir a las formas autoritarias de gobierno. De pensar cómo resistir y de resistir mismo, que es una práctica que no consiste simplemente en soportar una carga, sino en ejercer una fuerza contraria.
No podemos tomar nuestra libertad a cambio de obediencia sin más. La cosa tal vez pase, entonces, no sólo por hacer uso de nuestra libertad de expresión, sino de ejercer una actitud crítica. La cosa tal vez pase por ese dispositivo crítico que Foucault ubica también en los albores de la modernidad, que consiste en cierto arte de la inservidumbre voluntaria y de la indocilidad reflexiva. En un arte de cómo no ser gobernado de esta forma, con estos objetivos, de esta manera.
Por tanto, no sólo el uso público y la posibilidad de expresarnos, sin tutelaje, nos brindan la posibilidad de constituirnos en quienes somos, sino la efectiva tarea de pensar cómo resistir a las formas autoritarias de gobierno. De pensar cómo resistir y de resistir mismo, que es una práctica que no consiste simplemente en soportar una carga, sino en ejercer una fuerza contraria.
Ese es mi deseo, hoy, entre los más nítidos. Espero, para otros días que finalizan años, poder, alegremente, escribir un poema -como lo hice otras veces-, o simplemente hacer resonar la canción que he tenido en mente los últimos días.
Que el próximo año nos encuentre unidos, y por sobre todo, que podamos juntos mantener la memoria y la alegría. Que la adversidad está hecha también para atravesarla armándonos de buenos momentos.